Veinte años después de prohibir la pesca de arrastre, los montes submarinos de Juan Fernández siguen sin sanar
Un estudio publicado en junio de 2026 en la revista Deep-Sea Research Part I confirma algo que muchos ecólogos marinos sospechaban pero que ahora tiene respaldo científico sólido: los fondos marinos del Archipiélago Juan Fernández, en Chile, no se han recuperado dos décadas después de que el país prohibiera ahí la pesca de arrastre de fondo. Las cicatrices de las redes siguen visibles en el lecho marino, los corales de aguas profundas —organismos que pueden tardar siglos o milenios en formarse— apenas cubren el terreno, y la diversidad de especies continúa siendo menor que en zonas nunca tocadas por esta técnica.
La investigación, liderada por Ignacio Petit, científico de Oceana Chile e investigador del Centro ESMOI de la Universidad Católica del Norte, se apoyó en una expedición de 2024 a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. Con un vehículo operado a control remoto, el equipo grabó 56 horas de video en tres montes submarinos previamente arrastrados y los comparó con Solito, un monte cercano sin historial de intervención pesquera. El contraste, según describen los propios investigadores, fue notorio: donde en Solito había colonias de coral de gran tamaño, en los montes arrastrados apenas quedaban rastros.
El hallazgo no es menor para la política pública marina: durante años se ha asumido que suspender una actividad destructiva basta para que un ecosistema empiece a repararse solo con el tiempo. Este trabajo sugiere lo contrario en fondos marinos profundos, donde los corales estructurales crecen extremadamente lento y su ausencia altera todo lo que depende de ellos como hábitat.
La investigación, liderada por Ignacio Petit, científico de Oceana Chile e investigador del Centro ESMOI de la Universidad Católica del Norte, se apoyó en una expedición de 2024 a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. Con un vehículo operado a control remoto, el equipo grabó 56 horas de video en tres montes submarinos previamente arrastrados y los comparó con Solito, un monte cercano sin historial de intervención pesquera. El contraste, según describen los propios investigadores, fue notorio: donde en Solito había colonias de coral de gran tamaño, en los montes arrastrados apenas quedaban rastros.
El hallazgo no es menor para la política pública marina: durante años se ha asumido que suspender una actividad destructiva basta para que un ecosistema empiece a repararse solo con el tiempo. Este trabajo sugiere lo contrario en fondos marinos profundos, donde los corales estructurales crecen extremadamente lento y su ausencia altera todo lo que depende de ellos como hábitat.
Fuente: Mongabay Latam