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Salud Internacional

Un hospital británico descubre que el silencio también cura: así redujeron el caos de pitidos en sus salas

En Cornualles, Reino Unido, un hospital del sistema público de salud (NHS) decidió enfrentar un problema que durante décadas se trató como inevitable: el ruido constante de monitores, alarmas y pitidos en las salas de pacientes. En lugar de seguir apostando por soluciones pasivas —paneles acústicos en techos, pisos de goma o pedirle al personal que hable en voz baja—, el Royal Cornwall Hospitals NHS Trust lanzó en 2023 el Silent Hospital Pilot Project, un estudio a tres años que trata el sonido como información que puede redirigirse, no solo como ruido que hay que amortiguar.

El punto de partida es incómodo: investigaciones en distintos sistemas de salud muestran que el personal clínico enfrenta cientos de alarmas por turno, y que hasta 90% de ellas no requiere ninguna intervención médica real —a veces basta con que un paciente se mueva y presione el botón sin querer—. Mientras tanto, los niveles de ruido en unidades de cuidados intensivos suelen rondar entre 50 y 70 decibeles de forma constante, con picos que superan los 80 o 100 decibeles, muy por encima del umbral de 30 decibeles que la Organización Mundial de la Salud recomienda para poder descansar.

La segunda fase del proyecto piloto ya concluyó, y los resultados preliminares han sido lo bastante alentadores como para que otras redes hospitalarias del Reino Unido estén evaluando adoptar el mismo enfoque. El material fuente no detalla aún las cifras exactas de reducción de ruido ni el mecanismo técnico completo de cómo se 'enruta' el sonido hacia el personal correcto en lugar de saturar toda la sala —dato no verificado—, pero sí deja claro que el cambio de paradigma, de 'apagar el ruido' a 'gestionarlo con inteligencia', es lo que está llamando la atención de otros hospitales.

Fuente: Reasons to be Cheerful