Los perros que huelen mejillones invasores antes de que destruyan un río
En Alberta, Canadá, un equipo de perros entrenados olfatea embarcaciones y equipo náutico en busca de mejillones cebra y dorados, dos especies invasoras que pueden colapsar ecosistemas acuáticos enteros si logran establecerse. Hilo, Jane y Winnie —dos labradores negros y un cruce de labrador— llevan más de diez años (dato no verificado el número exacto de años y de perros que han pasado por el programa) trabajando para el gobierno provincial como parte de una estrategia de detección temprana.
El trabajo de estos perros no es cosmético ni simbólico: los mejillones invasores, una vez que colonizan un cuerpo de agua, son prácticamente imposibles de erradicar. Se adhieren a tuberías, cascos de botes y estructuras de riego, y desplazan a especies nativas al competir por nutrientes. La nariz canina puede detectar rastros microscópicos de larvas o mejillones adheridos a superficies que a simple vista parecen limpias, algo que ninguna inspección visual humana logra con la misma precisión.
Alberta es una de las pocas regiones de Norteamérica que hasta ahora se ha mantenido libre de estas especies, y ese estatus no es accidental: depende de programas sostenidos de vigilancia, revisión de embarcaciones en las fronteras provinciales y, ahora, de este equipo de perros especializados que refuerzan el trabajo de los inspectores humanos en puntos de control.
El trabajo de estos perros no es cosmético ni simbólico: los mejillones invasores, una vez que colonizan un cuerpo de agua, son prácticamente imposibles de erradicar. Se adhieren a tuberías, cascos de botes y estructuras de riego, y desplazan a especies nativas al competir por nutrientes. La nariz canina puede detectar rastros microscópicos de larvas o mejillones adheridos a superficies que a simple vista parecen limpias, algo que ninguna inspección visual humana logra con la misma precisión.
Alberta es una de las pocas regiones de Norteamérica que hasta ahora se ha mantenido libre de estas especies, y ese estatus no es accidental: depende de programas sostenidos de vigilancia, revisión de embarcaciones en las fronteras provinciales y, ahora, de este equipo de perros especializados que refuerzan el trabajo de los inspectores humanos en puntos de control.
Fuente: Good News Network