Los manglares de Yucatán avanzan tierra adentro — y ponen a la ciencia frente a una pregunta incómoda
Un estudio publicado en la revista Regional Environmental Change documentó que los manglares de la península de Yucatán se han desplazado hacia el interior del territorio durante las últimas cuatro décadas, empujados por el aumento del nivel del mar asociado al cambio climático. Los investigadores compararon imágenes satelitales de 1984 a 2024 y calcularon que estos ecosistemas ganaron cerca de 1754 hectáreas nuevas en cuatro regiones de la península, a un ritmo aproximado de media hectárea por año.
El hallazgo podría leerse como una muestra de adaptabilidad frente a la crisis climática: donde otros ecosistemas retroceden, el manglar encuentra terreno nuevo y se reubica. Pero el propio equipo de investigación, entre ellos el coautor Rodolfo Rioja Nieto, matiza esa lectura optimista: esa expansión no ocurre en espacios vacíos, sino que ha desplazado humedales, fragmentos de selva y zonas donde existía actividad humana.
Los científicos advierten que el fenómeno abre una paradoja poco cómoda. El mismo manglar que en su hábitat original es una especie clave para la protección costera y el almacenamiento de carbono, al migrar hacia nuevas latitudes puede comportarse como una especie invasora, compitiendo con la vegetación nativa de los territorios que va colonizando. Es decir, la resiliencia de un ecosistema puede convertirse en una amenaza para otro.
El hallazgo podría leerse como una muestra de adaptabilidad frente a la crisis climática: donde otros ecosistemas retroceden, el manglar encuentra terreno nuevo y se reubica. Pero el propio equipo de investigación, entre ellos el coautor Rodolfo Rioja Nieto, matiza esa lectura optimista: esa expansión no ocurre en espacios vacíos, sino que ha desplazado humedales, fragmentos de selva y zonas donde existía actividad humana.
Los científicos advierten que el fenómeno abre una paradoja poco cómoda. El mismo manglar que en su hábitat original es una especie clave para la protección costera y el almacenamiento de carbono, al migrar hacia nuevas latitudes puede comportarse como una especie invasora, compitiendo con la vegetación nativa de los territorios que va colonizando. Es decir, la resiliencia de un ecosistema puede convertirse en una amenaza para otro.
Fuente: Mongabay